La verborrea educativa.

Llevo tristemente aproximadamente cuatro años en la carrera de Ciencias de la Educación, y digo tristemente ya que no puedo más que opinar lo siguiente. La educación en general en estos días está por los suelos, el clima cada vez más diarreico que se muestra en las universidades, en los institutos, en los diferentes centros educativos es de alertarse. No me jacto de los vicios de la educación, soy participe de ellos, pero ¿qué es lo que se debe hacer? Unas cuantas personas dedican horas, jornadas enteras a investigar sobre temas que nos conciernen, esas investigaciones se pierden entre la polveada biblioteca, casi nadie visita las bibliotecas para asuntos académicos, la visitan para consultar, la consulta no es precisamente un ejercicio sesudo de lo que es la educación. La educación superior insisten en pensar que la obligación formara a dignos pedagogos, que los hará útiles, pero lo único que hace es repetir un sistema que de antemano ya está obsoleto. Antes era la repetición, la memorización, ahora es el cumplimiento, tareas y tareas que se quedaran como un borroso recuerdo de un paseo por las necedades de los años mozos universitarios. Ni la era de la información ha realizado grandes cambios, todos tenemos acceso a la información, eso no la hace que sea más digerible, no se llega a fondo, no se analiza, ni se tiene el intento por hacerlo.

Clarifico mis palabras con un ejemplo, en algunas clases que he cursado, varios profesores se quejan de las practicas tradicionalistas que en tiempos pasados se hacían, demeritan esta visión o paradigma, la hacen nada, errada, mala pues para todo el que se dedique a estudiar, pero al plantearnos nuevas dinámicas para aprender se vuelve a lo mismo, la exposición de un tema, la entrega de tareas, la repetición infinita de las teorías, al final la calificación es la que cuenta. La gente que se dice “inteligente” no es más que un remedo de futuros Godínez enclaustrados en oficinas con sueldos míseros, en dado caso se puede alcanzar un cierto estatus, pero vuelvo a lo mismo, eso no es ser educado, eso es ser un reproductor infinito de una visión meritocratica. La gente “inteligente” suele cometer atrocidades, se palpa como dioses bajados del olimpo, pequeñas creaturas que van con gallardía a mostrar sus honores a estudiantes medianos que ni les interesa, ni les quita el sueño. Las becas se han vuelto un mar de incertidumbre, pensar que el apoyo es para lo que mejor estudian y quitar todo a los que son los “burros” es ciertamente una visión medieval. La doble moral que se impregna en estas carreras hace que las personas que de verdad quieren innovar se les tache de “grilleros”, “rebeldes”, vaya, personas que no caben en un medio que es selectivo. La educación debe preparar a las personas para los retos de la vida cotidiana, surtirlos de una dosis digna de ética, no hacerlos más competitivos, realizar prácticas como “los reconocimientos” sólo fortalecen una sociedad llena de “mediocres”, “burros” y “radicales”. La impotencia se percibe, ¿qué hacer ante un contexto en el que todo ya está determinado? Los congresos como reliquias, como espacios de presunción, personas que nos muestran su verborrea educativa, llenan de lujosas y técnicas palabras sus ponencias, admiten que hay que hacer cambios en la educación y son ellos mismos lo que son más estáticos que una libreta en la mochila de un estudiante de nivel superior. Para terminar pronto, hay que saber de una vez por todas que no somos esclavos de las instituciones, no debemos esperar a ser certificado en alguna de ellas para realmente preocuparnos por la educación. Nada más falso que pensar que si uno no es un alumno de diez o si no se tiene título alguno, es simplemente un cero a la izquierda, la movilización colectiva resulta y aunque no lo crean, hay mil maneras para realizar proyectos que nos den cierta autonomía. México no busca alumnos inteligentes, busca alumnos cumplidos, cumplir, cumplir, ¿que no eso se parece más a una fábrica que a una escuela? El cumplir no hace que se te quite lo pretensioso, ni lo hipócrita, ni lo engreído, debes de buscar formas para educarte, la escuela no educa, la escuela adiestra.

No se necesitan estadísticas, lo puedes palpar tú mismo, ve a una escuela y lo primero que veraz es todo menos un ambiente académico. Nada más lejos que pensar que un país es valioso por su nivel económico, tampoco leer en demasía te hará más inteligente, ni hará que un país crezca. Los alumnos van a sus escuelas por todo menos por su convicción, tienen intereses económicos, imposiciones paternales o simple ritmo de vida, costumbre (voy a la universidad porque no tengo nada mejor que hacer). Ante un modernidad casi adormecida, una sociedad deslumbrada y embobada por la imagen, por la palabrería, no nos queda más que seguir intentando, el protagonista de la educación no son la instituciones, es el conocimiento que sirve para un bienestar social y cultural.

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